martes, 19 de junio de 2018

Breve Guía de Cosmología Física moderna (VI): más allá de la frontera actual de la cosmología.



Una de las cosas que hace popular a la ciencia es su habilidad para causar asombro al explicar las cosas, se trate de algo de lo más cotidiano o de los fenómenos más extraños, solo conocidos por un puñado de expertos.

El asombro y la curiosidad son el preludio de la Ciencia. Levantar la vista y contemplar nuestra galaxia, nos lleva a querer saber más. Sobre estas líneas, fotografía de la Vía Láctea tomada ayer día 17 de junio de 2018 desde Buendía (Cuenca, España) por nuestro compañero de la carrera de Ciencias Físicas, Rubiel (Instagram: rubiel_particlesmusic), que además de futuro físico pasa por ser un prometedor astrofotógrafo.



Esa fascinación es una potente herramienta en divulgación. Pero es fácil dejarse llevar por el entusiasmo desmedido y cruzar la línea entre la divulgación científica, y la especulación salvaje (aunque sea con base científica) o incluso llegar a la pura fantasía. Me consta que muchos libros, revistas, artículos, documentales, etc., se venden explotando precisamente esta vía. Son tremendamente atractivos, seductores y apasionantes. Pero si no se avisa de su naturaleza especulativa con claridad, se contribuye a dar una imagen deformada y confusa del conocimiento científico, y se perpetra una estafa intelectual hacia los receptores del mensaje.


Sin duda la imaginación, la creatividad, la especulación,… son cruciales en toda actividad intelectual, incluida por supuesto la ciencia. No son malas, sino todo lo contrario: bien empleadas son un poderoso instrumento para sondear lo ignoto, para abrir nuevos caminos, para explicar lo conocido desde nuevas perspectivas...

Lo que no es de recibo es usarlas mal, y confundir a la gente haciendo pasar estas ideas por ciencia rigurosa. Así que mi intención en esta última entrada es presentaros una pequeña muestra de ese extensísimo y bullicioso paisaje que está allende la ciencia actual. Hacia donde miran los científicos cuando sueñan y fantasean. Pero que no es ciencia. Al menos no aún.


Sin ánimo de ser exhaustivo, voy a esbozar las líneas generales de un puñado de “familias de ideas” que están más allá del modelo estándar de la cosmología física: dimensiones paralelas, otras “realidades”, multiverso, mundos brana, simulaciones, universos multiescala,… Con solo un poco de imaginación podría seguir ampliando indefinidamente la lista, pero seguro que tenéis planes. Así que me contendré y me limitaré a perfilar una selección “casi arbitraria” de esas ideas (en el sentido que me di 15 segundos para escribir en un papel las primeras que me vinieron a la cabeza), para que podáis reconocer y diferenciar entre sí las versiones más sencillas de las mismas.


Sin más dilación entremos en materia. Pero antes permitidme subrayar de nuevo que todo lo que sigue son ideas especulativas formuladas desde los ámbitos de las matemáticas, la filosofía, o la pura especulación basada sobre la física. No son ciencia.  


Visión clásica extendida a dimensiones extra:

            Como hemos visto en las entradas anteriores, la imagen que manejamos actualmente de nuestro universo es la de una variedad de 4 dimensiones. Entendemos las dimensiones del universo como el número de coordenadas necesarias para definirlo (no hablamos por tanto de “realidades”). Así para definir todo lo relativo a nuestro universo necesitamos tres coordenadas espaciales y una temporal. Pero, ¿es este el límite? Algunas hipótesis como las de cuerdas planteaban hace ya varias décadas un universo con ¡hasta 26 dimensiones! Actualmente la hipótesis heredera de aquella, la de las supercuerdas, trabaja en 10 dimensiones; la unificación de cuerdas mediante holografía y dualidad (la “teoría” M, abanderada por Ed Witten) en 11; y su extensión (la “teoría” F, de Cumrum Vafa) lo hace en 12 dimensiones.

            Podemos considerar estas propuestas como serias, si lo hacemos desde una perspectiva puramente matemática; y reitero: matemática, no científica, porque a día de hoy no cuentan con evidencia experimental, y ni siquiera existe consenso sobre si son falsables, (lo que como recordaréis de la primera entrada de esta serie, es criterio indispensable para darles la consideración de científicas). Por supuesto, entre estas propuestas se cuelan otras ideas que consideran la existencia de varias dimensiones temporales simultáneamente, como por ejemplo, los análisis propuestos por Max Tegmark.

 
En las hipótesis de supercuerdas (que se formulan en al menos 10 dimensiones), hay 6 dimensiones extra respecto de las 4 que nos son familiares (las 3 espaciales y el tiempo). Esas seis dimensiones extra estarían "compactificadas" en una escala muy pequeña, quizá cercana a la de Planck. Sobre estas líneas, la variedad de Calabi-Yau de 6 dimensiones que se usa como base para fundamentar estas propuestas.

            El Universo mosaico (o la versión más sencilla de multiverso):

            Cuando pensamos en nuestro universo, lo solemos limitar al universo observable, aunque ya hemos mencionado que es muy probable que el universo sea mucho mayor. Pero la idea básica de universo (uno y todo) nos hace pensar que la física será la misma en todas las partes del universo. O dicho de otra manera, es el mismo universo porque la física es la misma en todas sus regiones. Y aquí podríamos añadir una complicación más si permitimos la variación de la física en el tiempo, es decir que pueda “evolucionar”, (velocidad de la luz variable según la época, etc.) a condición de que lo haga en todo el universo.

            Pero aun siendo así, podríamos encontrar regiones del universo que van a estar desconectadas causalmente por la distancia que las separa, de forma que no puedan intercambiar energía, ni materia, ni información. Y de aquí surge la idea del universo mosaico que algunos autores consideran la versión más simple de multiverso (el nivel 1 para Max Tegmark). Visión discutida por otros autores, que consideran que el concepto de multiverso exige, no solo desconexión causal, sino también discontinuidad y diferenciación de “identidad”.

Representación hipotética de los universos observables desde una serie de puntos elegidos "al azar", regularmente espaciados para formar la imagen más simple del multiverso mosaico, con la peculiaridad de que hemos hecho coincidir uno de ellos con el universo observable centrado en nuestro planeta (diferenciado en añil). Nuestro lugar en ese multiverso no tiene nada de especial. Simplemente es el nuestro.

            El Pluriverso:

          ¿Y si eso no es así? ¿Y si en regiones cómodamente alejadas de nuestro universo observable, la física que gobierna esa región es distinta, y la propia estructura fina del espaciotiempo resulta ser salvajemente diferente?

            Pues bien esta idea nos lleva a la noción de Pluriverso, en el que el mismo continuo espaciotiempo se comporta de formas muy distintas en diferentes regiones, lo que da lugar a distintas físicas. Hay lugares suaves y casi planos, estables, donde el universo se desarrolla “tranquilamente” como en el nuestro; mientras que otras regiones son caóticas, extremadamente distorsionadas, llenas de “picos y depresiones”, y en las que emergen otros vacíos, otras familias de partículas (o directamente no puede existir ninguna).

Fluctuaciones del inflatón que dan lugar a regiones del pluriverso radicalmente diferentes en su comportamiento. Nuestro universo se acomodaría en las regiones casi planas y "tranquilas" de este campo, mientras que en otras partes del pluriverso, los vacíos y toda la fisica en consecuencia estarían sometidos a violentos y exóticos cambios.


            El Multiverso Inflacionario eterno y las burbujas:

         Una de las ideas que más le cuesta aceptar a la gente (y entender aplicada al universo) es: ¿cómo de la nada (absoluta, filosófica) podría surgir un universo entero?

            Los matemáticos, que perfectamente pueden prescindir de la realidad para hacer su trabajo, (al contrario que los físicos cuyo último juez es siempre la realidad a través del experimento), vienen al rescate: si 1 + (-1) = 0, matemáticamente podemos leerla al revés y obtener 0 = 1 + (-1). Ya está. “Elvis, (matemático) ha abandonado el edificio...”


           Pero ¿qué pasa si no hubo un Big Bang en el origen, ni una “nada absoluta” previa? ¿Y si ese origen que solemos ver (mal) explicado como una gran explosión que dio origen al propio espaciotiempo en medio de la nada eterna es al revés, un todo absoluto en expansión perpetua que decae súbitamente en una región infinitesimal en la que pierde el ritmo expansivo de las regiones que la rodean?

            De las ideas sobre la inflación eterna nos surge este paisaje. Imagina un universo de n-dimensiones e infinito, en inflación eterna, (con una inflación como la que comentamos en la cuarta entrada, que pensamos que experimentó nuestro universo entre los 10-36s y 10-32s tras su inicio). Ese suprauniverso inflacionario “se expande a velocidades fuera de escala” (quizá a velocidad absurda), y súbitamente, en una región infinitesimal, el campo que origina la inflación se gripa y se crea una burbuja de sólo x-dimensiones que se expande a una velocidad mucho más lenta, finita. Entonces la burbuja sufre una “termalización” en la que la energía residual “del frenazo” se convierte, dentro de la burbuja, en partículas. El mundo al revés: primero fue la inflación y luego el “Bang” del Big Bang.

        Si ahora imaginamos que eso pasa en infinitos puntos de las n-dimensiones espaciales, en cada instante de la eternidad de las n-dimensiones temporales de ese todo absoluto (y lo limito a las dos “especies” de dimensiones que nos son familiares, para que no os estalle la cabeza ya que habéis llegado hasta esta última entrada), pues tendríamos una cantidad infinita de burbujas, cada una con un número y características de dimensiones diferentes, física y contenidos diferentes (según cómo el omnicampo decae en cada caso), que se ven inmediatamente aisladas de las burbujas que pudieran surgir en sus cercanías por la expansión normal del omnicampo entre ellas.

            ¿Lo queréis más complicado? Vale. En una eternidad, en un universo infinito es fácil pensar que de cada universo haya infinitas copias idénticas, así como infinitas copias de cada mínima variación de cada uno. ¡Venga fiesta! ¡Burbujitas, burbujitas!

El decaimiento del omnicampo en ciertos puntos, (imaginadlo como un trozo de gelatina maciza expandiéndose sin fin) origina burbujas que "termalizan" originando el Bang que da comienzo a un nuevo universo en su interior. Estas ideas también predicen que estos universos burbuja desaparecen o "mueren" cuando su propio campo decae y origina nuevas burbujas universo en su interior.


            El Mundo Brana de la cosmología de cuerdas:

            De la extensión de la cosmología que parte de las hipótesis de supercuerdas nos llega esta propuesta, cuya colección de “objetos” es una auténtica locura de proporciones colosales.

            La denominada “teoría M” y sus extensiones, proponen que los constituyentes fundamentales del universo son objetos de dimensión 1 en adelante. Así, puede que os resulte familiar la idea de que en este paradigma, en lugar de partículas puntuales, tenemos cuerdas unidimensionales que son las que generan con su vibración los campos cuánticos, cuyas excitaciones, a su vez, vemos en nuestra escala de observación como partículas elementales.

            Pero es que estas propuestas afirman que en realidad los objetos fundamentales son las D-Branas: objetos extensos, de los cuales las cuerdas serían la especie 1D. Y, por supuesto, hay especies 2D, 3D,… Y su escala puede ser enorme, o fundamental. En nuestro caso, el universo que conocemos sería una Brana. Así que en un espacio de más dimensiones, nuestra Brana de 3D espaciales podría estar a unos milímetros de otras Branas-universo, de forma que pudiéramos sentir su gravedad (porque los gravitones serían cuerdas cerradas libres capaces de viajar entre Branas) pero no podríamos interaccionar de otra forma con ellos. Esto nos lleva a un nuevo concepto de multiverso formado por D-Branas en el seno del “paisaje de cuerdas” (landscape), del que Brian Greene es uno de sus mayores exponentes. Se suele cifrar entre 10500 y 101500 el número de “universos posibles” que describen estas propuestas.

            Y estas ideas añaden nuevos mecanismos para el origen de nuestro universo. Por ejemplo, el choque de dos Branas paralelas daría lugar a sendos “Big Bangs” en sus “interiores” respectivos. Si esto ocurre porque las D-Branas se atraen chocando y repeliéndose con el choque, para volverse a atraer y colisionar,… tienes un mecanismo con Branas para generar universos cíclicos pulsantes. Este tipo concreto recibe el nombre de modelo ecpirótico y dos de sus defensores más conocidos son Neil Turok y Paul Steinhardt. Supongo que ya podéis imaginar que si empezamos a considerar la ilimitada variedad de D-Branas (2D, 3D, 120D,…) y permitimos otras formas de jugar con estos elementos (intersecciones, colisiones en ángulo, etc.) la riqueza resultante es simplemente inabarcable.
Representación esquemática del universo ecpirótico, donde la colisión de dos branas da lugar a dos universos-brana, (el nuestro y otro más en la otra brana), dentro del paisaje del multiverso propuesto por la cosmología de cuerdas.

            Los Universos Cíclicos:

            La “fauna” que encontramos bajo este epígrafe es también muy variada. Tenemos universos cíclicos que se encuadran en un metaespaciotiempo mayor, que los acoge como el escenario donde un artista desarrolla su obra. Pero aparte de esta versión más “de andar por casa”, tenemos otras que resultan más exóticas. Por ejemplo, la de un universo cíclico solitario y autocontenido que, además, repite exactamente su historia, una y otra vez, eternamente; o las que obtienen sus exóticas propiedades de su geometría; o los que decaen al final de su evolución a un “estado inicial” como en la cosmología cíclica conforme de Roger Penrose, cambiando la escala en el proceso. Por supuesto, si tomamos una cantidad infinita de estos, y los ordenamos como átomos en un cristal (por ejemplo), ya tenemos otro multiverso clásico.
Ejemplo de espaciotiempo autogenerante y autocontenido. En un tipo particular de esta clase los eventos se repiten en cada ciclo exactamente igual. Por cierto que el espaciotiempo es sólo la superficie del toroide: ni el interior ni su exterior están definidos. No estamos viendo el tamaño de este universo sino toda su historia en la suma de círculos horizontales que conforman esta superficie.

            Los Universos Autogenerantes:

            Otra propuesta que nos lleva a ideas que chocan con nuestra lógica: Universos que se generan a sí mismos, a veces incluso junto con una “progenie” de universos “hijos” que heredan (o no) su física. Uno de los más famosos defensores del universo autogenerante fue Stephen W. Hawking, aunque no fue el único ni el primero: Alexander Vilenkin, Viacheslav F. Mujanov,… y muchos otros. Sobre esta base se han propuesto muchas combinaciones para universos, y cómo no, multiversos.

Representación de un universo autogenerante a partir de un bucle 4D que se vuelve inestable, resultando su excursión en un árbol de universos: otra vía al multiverso.

De las muchas que hay, voy a destacar una que me parece especialmente sugerente, que se basa en universos como el nuestro; (cómo siempre, podéis luego complicar las cosas a placer, añadiendo tantos elementos exóticos como gustéis).

            La idea es simple: cuando una estrella “muere” formando un agujero negro con horizonte de suceso, un nuevo espaciotiempo se crea en su interior. Desde la perspectiva del interior, ocurre un Big Bang, y la forma en la que ha ocurrido el colapso determina la física que gobierna dentro. Es decir, si habrá partículas o no, si se podrán formar estrellas o no,… etc. En aquellos universos parecidos al nuestro, tal que puedan formar agujeros negros de alguna manera se repite el mismo esquema. Esto da lugar a una infinita sucesión de universos con una curiosa componente de evolución “filogenética”. Y lo curioso es que la idea no es tan fantasiosa como cabría esperar, ya que parte de conjeturas basadas en la Teoría de la Relatividad. Concretamente en la idea de que dentro del horizonte de un agujero negro, se crea espaciotiempo a una velocidad mucho mayor que la de la luz, de forma que el horizonte “huye” del observador. Así que para poder desarrollar un universo entero dentro, con buscar un escenario que niegue la formación de singularidades es suficiente. Curioso ¿verdad?


            El Multiverso de Universos Multiescala:

            Es posible que recordéis a Orión, el gato que en Men in Black guardaba en su collar “la galaxia”, que era una galaxia completa en miniatura. Y lo mismo pasa con la escena final en la que veíamos como unos alienígenas (quizá deberíamos añadir “extrauniversales”) jugaban con unas canicas, que encerraban universos enteros, y dentro de una de las cuales estaba el nuestro.

El colgante del gato Orión, con "la galaxia" dentro, en la película Men in Black. Imagina tener un universo dentro de cada partícula elemental. Por cierto, en lugar del colgante podría haber puesto como ejemplo de cambio de escala a la TARDIS, (que por fuera es del tamaño de una cabina de teléfono y por dentro es tan inmensa que ninguna de las encarnaciones del Dr. WHO ha llegado jamás a explorarla entera), pero además de que la idea no es exactamente la que quiero expresar... hice un esfuerzo y me contuve.

Pues esa es esencia de la idea del universo multiescala y los multiversos que con él se construyen. A modo de matrioshkas, cada universo tiene unas escalas mínima y máxima que hacen de frontera infranqueable. La frontera por la escala mínima lo separa de los universos que existen dentro de cada partícula elemental, y a su vez el universo entero no sería más que una partícula elemental en un universo de escala mayor. Como podéis imaginar, hay infinitos universos en la dirección hacia lo más pequeño, al igual que en la dirección hacia lo más grande. Y estos juegos con la escala tienen que ver con la supersimetría y la cosmología de cuerdas en la que tanto se prodiga Brian Greene.
¿Podría la espuma cuántica del espaciotiempo en nuestro universo estar formando continuamente microuniversos? ¿Podría ser nuestro universo una efímera burbuja en la espuma cuántica ultramiscroscópica de un universo mayor? Pues por ahí van los tiros.

Representación artística del espaciotiempo a nivel de la denominada espuma cuántica.


El Multiverso Fractal:

            Es una mezcla de los dos anteriores. Obviamente tiene una componente multiescala, y es autogenerante, aunque por imitación con los objetos que le dan nombre, (los fractales, cuyo más famoso representante es el conjunto de Mandelbrot), adquiere esa esencia de “iteración” infinita que lleva suavemente al multiverso. Es típico encontrarlo en la divulgación de ideas relacionadas con el platonismo y el universo matemático, aunque versiones más moderadas y serias han sido propuestas, como por ejemplo la de Andrei Linde (relacionadas con inflación caótica eterna) y Luciano Pietronero, más enfocada a la formación de estructuras en nuestro universo.

Un infinito de universos emparentados pero con pequeñas variaciones que les hacen ser a cada uno único en la inmensidad del Multiverso Fractal.

            Las Realidades Paralelas:

            El recurso clásico de la ciencia-ficción: infinitas copias del universo con todas las variantes imaginables para cada detalle, cada evento, cada partícula, cada momento. Todas coexistiendo simultáneamente y en el mismo espacio supradimensional. La lista de autores sería enorme pero, por afinidad, permitidme citar aquí al maestro, Isaac Asimov.

El de las realidades paralelas es el lugar clásico donde cada historia de fantasía podría existir como una verdadera realidad. Porque, en un infinito sin restricciones, ¿habría algo que no pudiera existir?

Un universo entero para cada historia posible.

            El (o los) Multiverso(s) Cuántico(s):

          ¿Cómo iba a faltar a esta fiesta el mayor mantra del mundo de la fantasía? Cuántico. Ya solo el adjetivo desconecta en muchos la acción misma de pensar en lo que realmente significa, y entran en comunión con el todo. Una experiencia mística.

Normalmente os repetiría otra vez lo de “¡Huid insensatos!”. Pero, como hoy estamos navegando por estas ideas sin exigencia de rigor científico no vamos a dejarnos esta tan golosa. Recordad que algunas versiones de las propuestas que citamos en esta entrada sí tienen rigor formal, matemático, o cierto grado de coherencia, (aunque de todas encontrareis montañas de versiones destrozadas por el maguferío general y por la prensa generalista).

            Pues bien, el Multiverso Cuántico, cuyo principal ponente fue Hugh Everett III, se basa en dos conceptos de la física cuántica denominados decoherencia y ergodicidad. La decoherencia es, a muy grandes rasgos, el proceso o transición por el cual un sistema cuántico deviene clásico. La ergodicidad, en este caso, es un precepto que establece que todas las posibilidades de un sistema dado son, respecto de la existencia, igualmente probables. La magia aquí surge al juntar ambas adaptaciones de estos conceptos: este escenario dice que, cada vez que un estado cuántico decohere, lo que ocurre es que (por la ergodicidad) el universo entero se “desdobla” en tantas copias como sea necesario para que cada posibilidad (cada estado que ha decaído a su versión clásica) se acomode en uno de ellos. Este galimatías se ejemplifica como sigue: tiras un dado de seis caras. Ese fenómeno (que no es cuántico, es sólo para aclarar la idea) causa que aparezcan seis copias del universo, en cada una de las cuales verás un resultado diferente para la tirada. Así, para los defensores de estas ideas, la probabilidad es una “prueba” de la existencia del multiverso.

Un universo para cada posibilidad. ya lo hemos visto antes, pero la diferencia es que en este caso el proceso que lleva a su formación es una propiedad intrínseca al mundo cuántico, según una de sus propuestas.


            También se suele ejemplificar en versiones modernas con la fábula del águila y la rana: el multiverso para el águila, que lo ve “desde fuera” es único, pero está lleno de copias de la rana en la que cada posibilidad se realiza. Para el águila no existe la probabilidad ni el tiempo, solo una foto fija con todas las historias posibles, superpuestas. Para la rana, que está metida en el fregao, “desde dentro”, sí existe el tiempo y ve los sucesos como aleatorios, (no sabe de sus otras copias que convierten en realidad cada posible camino que siga la rana).


            El Multiverso Holográfico:

         Basado en las ideas del Principio Holográfico de Gerard 't Hooft, y Leonard Susskind, y reforzado por la concepción de la correspondencia AdS/CFT de Juan Maldacena, muchos filósofos de la ciencia y filósofos en general (ensayistas, pensadores, metafísicos, etc) de lo más variopinto han hecho presa sobre este concepto, reduciendo el universo a información, y construyendo el multiverso como proyecciones multidimensionales de la misma capa de datos. Es decir, según la proyección se realice en más o menos dimensiones, existirán diferentes “formas” de proyectarla, esto es, diferentes tipos de universo. Y sobre estos se puede aplicar la variación habitual para obtener infinitos universos diferentes. Ojo. El principio Holográfico es una forma de alcanzar la dualidad entre las diferentes “teorías” de supercuerdas para llegar a la “teoría M” y eso es un trabajo matemático concienzudo y muy bien hecho. Este tipo de multiverso es, como siempre, el fruto de tomar un concepto molón, complejo y mal entendido, simplificarlo, y aplicarlo al esquema de siempre: imaginación e infinitos a granel. Sota, Caballo y Rey, (y de ahí no salimos). 
          Pero entre todo el ruido también hay propuestas que la desarrollan de una forma cabal. De hecho, el origen del principio holográfico lo encontramos en la búsqueda de una solución al acuciante problema de la destrucción de la información en los agujeros negros, (hijos de la relatividad general), que es totalmente incompatible por principio con la teoría cuántica, en la que la información se preserva.
Idea del universo holográfico, explicada en una ilustración de Scientific American, perteneciente a un artículo sobre el universo holográfico publicado en su número 289 de agosto 2003.


            El Universo-Simulación:

            Bueno, pues siguiendo con la línea anterior, pero más cercano a “Matrix” y camino del "universo (y del multiverso) matemático". Desde el mundo de la filosofía nos llega esta versión moderna de la duda de Descartes sobre la realidad del mundo y el genio maligno que engaña sus sentidos, solo que ahora incluye unos supercomputadores fantásticos. Se atribuye su resurrección moderna al filósofo Nick Bostrom, si bien lo incluyo en la lista porque no pocos científicos, matemáticos en ingenieros informáticos han recogido el guante para ver si la propuesta pudiera tener algún sustento.

Según esta propuesta, el universo está hecho de bits porque es una simulación informática de una computadora de capacidades increíbles, construida por nuestros descendientes (o por otros, según nos guste una versión más o menos cercana a la de “Interestellar”). La idea es que esos seres simulan una cantidad incontable de universos para estudiar cómo era el suyo, su pasado, encontrando (como hacemos nosotros) hoy las ramas del “árbol de universos posibles” que llevan al suyo en concreto.

Extensiones de esta idea, obviamente pueden añadirle tantas dimensiones como quiera tu imaginación, y con una potencia tal para la supercomputadora que el ordenador cuántico más avanzado que podamos soñar en la ciencia ficción, parecería una calculadora de juguete a su lado. Lo gracioso es que quizá pudiéramos falsar esta idea: si la simulación no es perfecta cabe la posibilidad de que tenga pequeños fallos de programación, y si encontrásemos e identificamos esos “glitches” tendríamos una evidencia de que somos un gigantesco videojuego.

Neo, en Matrix... ¿tendremos en el fondo esta pinta?


            El Omniverso:

          Todas las versiones de todas las ideas a la vez, de todos los universos que puedas imaginar y los que no. Todos aquellos a los que nuestra capacidad humana no alcanza a asomarse. El Omniverso. El Todo metafísico. La jungla de las contradicciones. 
Usualmente se replica aquí la estructura del Aleph 0, diciendo que la capacidad de imaginación humana no pasa de ahí. Por ello es usual verlo vinculado con el universo matemático, en el que se identifica cada familia de universos (definida por un conjunto de constantes, leyes, etc) con una figura geométrica: en el espacio euclídeo, figuras de 0D (punto), 1D (línea); 2D (círculo, triángulo,…); 3D (esfera,…), 4D (hiperesfera,…) y así ad infinitum. Asociando cada “figura” con una estructura matemática, de universo. Osea, más infinitos por todas partes…
Llegados a este punto, te pregunto ¿dónde piensas que está el límite: en la imagen de la izquierda, o en la de la derecha?


            Y creo que con esto hemos dado un paseo más que suficiente para que os hagáis una idea del paisaje que hay por ahí. Por supuesto no faltan las clasificaciones que toman estas ideas y las estructuran jerárquicamente en un fútil intento de acotar y agotar lo que es inagotable por definición, y contingente en su tratamiento (lógico); y por eso haría que no acabásemos nunca. Y ya va tocando.

Al menos ahora estamos un poquito mas cerca... de llegar al principio.


Hasta aquí está “breve” guía en la que nos hemos asomado a la cosmología física moderna y sus fronteras. Ha sido un placer contribuir al blog de Sabela, a la cual le deseo el mejor de los aciertos en su aventura en la divulgación, y a la que le agradezco que me haya invitado a realizar esta serie de entradas, justo en los comienzos de su proyecto.

Espero que este viaje en seis etapas os haya parecido curioso y os resulte útil para entender un poquitín mejor todo eso que suele salir de cuando en cuando en las noticias; o quizá, os sirva para aprovechar mejor vuestras lecturas favoritas.


Como veis vivimos una época apasionante. Quizá sea como todas y no somos “tan especiales” sino que estamos sesgados porque esta, obviamente, es la única época que vivimos. Pero lo cierto es que la tecnología avanza como nunca antes, a una velocidad cada vez mayor. Y eso nos permite llegar más lejos y más profundo en el entendimiento del cosmos. Esto genera muchas ideas; algunas nuevas, la mayoría viejas conocidas con nuevo traje; pero también un mar de ruido en el que es difícil distinguir lo que es ciencia de lo que es fantasía.

Por eso, lo que nos hace falta sobre todo son mentes científicas despiertas, que tengan claro qué es y cómo funciona la mejor herramienta que tenemos para conocer nuestro universo; que aporten nuevas ideas y que vean en los datos lo que otros no fueron capaces de ver. En suma, cerebros que se dejen seducir por la aventura del conocimiento científico.


¿Te apuntas?






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